miércoles, 23 de febrero de 2011

Nuestro Libro de Quejas

Si! Porque asi como nos vemos tan sonrientes siempre tambien tenemos nuestros problemas. Tambien tenemos ganas de salir corriendo, de desaparecer, de putear y de golpear gente hasta dejarla inconciente. Se sabe que esto ultimo no es literalmente hablando, ¿no?
Si! Nosotras tambien tenemos derecho a un dia sentirnos mal, llorar como unas condenadas por las cosas que no podemos alcanzar, porque sentimos que nada nos sale bien, porque la gente parece no comprendernos y por tantas otros delirios misticos que podemos llegar a inventar en un minuto de charla.
Tenemos la fortaleza para ponernos serias un segundo y largar todo de una, terminando siempre con una risa macabra, ironica, casi sin sentido, pero que nos hace bien. Despues de todo seguimos siendo felices a costa de nuestras cuasi tragedias sin sentido... Locuras de dias de lluvia y ese tipo de cosas.
Si! Tenemos un dia en el cual puteamos a todos los que creen poder manejarnos la vida por el simple hecho de permitirse esa autoridad, complicado pero real. No se todavia como logran llegar a tanto sin entender absolutamente nada de nuestras simples vidas!
Sentirnos superadas no es lo nuestro, somos conscientes de lo que hacemos mal, de nuestras cursilerias, nuestros delirios, nuestras utopias. La bronca nos acompañada de vez en cuando, y solemos descargar tensiones escribiendo con mayuscula como si gritaramos al viento nuestro problema!
Si! No hay que hacer tanto melodrama con la vida, ya lo sabemos.
Pero asi mismo nosotras tenemos nuestro libro de quejas.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Las distancias...


Será por eso, porque los dos llegaron al lugar cargados con su historia, porque los dos llegaron al beso con el mismo hermetismo, encerrándolo adentro de la piel.
No se entregaron. Hubo un intento, apenas un intento. Un barco que quiso llegar a puerto pero se dejó arrastrar corriente afuera, hacia cualquier tormenta, o hacia la misma tormenta de siempre. Ella llevaba en sí largas caminatas por mañanas de sol, desolados cansancios de tardes amarillas, el oído alerta para la llamada del despertador, la mano preparada para sacar el boleto del tren del bolsillo interior de la cartera, la lengua fría por un helado de frutilla saboreado sin prisa. Él llevaba pegado a sus talones el polvo de las mismas baldosas andadas y desandadas varias veces al día, un aplazo en un examen de la Facultad, cinco novias distintas y repetidas hasta el aburrimiento, las ganas de no haber devuelto, aquella vez, la billetera que encontró en la calle. Y además llevaban otras cosas. Ropas que fueron usadas y después regaladas. Canciones de moda que se les pegaron y canturrearon bajo la ducha, quizás las mismas canciones a un mismo tiempo, pero en lugares diferentes. Tal vez algún asomo de alegría vivido a un tiempo, pero separados. Tal vez alguna tristeza inmensa en una misma noche, pero bajo techos distintos. Lo sabían todo el uno del otro. ¿Qué puede haber de misterioso en la vida de una persona? Y, sin embargo, no sabían nada, porque ignoraban nombres y fechas y lugares donde habían pasado los veranos. Hubieran tenido que contarse todo. Hubieran tenido que hacer una larga lista de cosas, de sorpresas, de lágrimas, de sonrisas, de sobresaltos, agonías, desencantos, temores, de películas y libros y poemas sabidos de memoria, de casualidades, descubrimientos, de aceptación y de rechazo. Hubieran tenido que pronunciar cientos de miles de palabras que fueran descascarando la soledad hasta dejar el cuerpo preparado para la entrega, para la confianza. Hubieran tenido que atreverse a jugar una carta, el todo por el todo, quitarse la máscara, esconder la reverencia, decir la verdad, sea cual fuere, mostrar las lastimaduras, las arrugas, las vetas de oro, las napas de barro. Pero no se animaron. Les faltó valor. Ellos dijeron que les faltó tiempo. Pero les faltó valor. Estaban engolosinados en su propia tristeza, estaban prisioneros bajo el caparazón de la comodidad, no querian tomarse el trabajo de quitarse los siete velos y ver la desnudez de la felicidad... porque temían que después del séptimo velo apareciera de nuevo la soledad, la terrible, la zorra, despiadada. Y entonces caminaron juntos unos pasos. Y entonces se estrecharon fuerte, se besaron, cerrando los ojos porque cada uno quería mirarse a sí mismo, nada más que a sí mismo y no al otro. Estuvieron acariciando el limite, lo exterior, la impenetrable puerta, la puerta con cien cerrojos; y ninguno de los dos quiso buscar las llaves, ninguno de los dos quiso empezar a abir, ninguno de los dos quiso saber que había en realidad detrás de la puerta que los separaba. Por eso fracasó el encuentro. Porque cada uno fue a encontrarse consigo mismo. Porque cada uno fue a alimentar con llanto su propia soledad. Porque cada uno llevó a su distancia y la puso en el medio. Y a pesar de los besos, y a pesar de ser un hombre y una mujer llenos de posibilidades, se dijeron adiós y lloraron, pensando que lloraban por decirse adiós, pero sabiendo que cada uno lloraba por sus viejos dolores, otros adioses, por otros intentos y otras historias. Y porque ya nunca podrian borrar las distancias que los separararían de ellos y de los otros que quisieran, alguna vez, acercarse a ellos.

Poldy Bird.

jueves, 16 de octubre de 2008


...
Tengo la firme convicción de que si estás me consolido.
Y la sospecha de que ni sospechas cuanto te amo.
...
Tengo una dosis de perdón por si haces algo que me duela.
Y una canción de más por si algún día la echas de menos.
...



amigas como vos son imprescindibles en la vida.
te amo siempre.


TENGO EL BOLSILLO EMPAPADO DE TANTAS PALABRAS QUE NUNCA TE DIJE, TENGO EL CUERPO CANSADO DE TANTO REIRME Y UN TE QUIERO GASTADO QUE SABE DE ENTIENDOS Y NO DE REPROCHES.

martes, 14 de octubre de 2008

·Sinceramente...


Estamos a solas cruzando el mar, buscando respuestas.
Si es amor es normal perderse, entiendo.
Te creo.

jueves, 18 de septiembre de 2008


Si dijéramos que el día es la careta
si dijéramos que en la noche está el tango
si dijeras que ya no tenés miedos
cuando lo único que amás es el espanto.
Te diría que estás muerta mi amor
por eso te estoy amando.

martes, 16 de septiembre de 2008


Dime la verdad, no me engañes más, algo pasa
lo noto al escuchar tu voz
Si algo tienes que decir, antes de dormir,

yo estare aqui, al otro lado

recuerda que ante todo soy tu mejor amigo amor

Y que siempre estare cuando quieras hablar

en mi puedes confiar enteramente porque tu para mi...

Eres la mejor, la mejor parte de mi
Es que tu eres ese amor, que nunca quiero verse ir
Porque tu eres la mejor, la mejor parte de mi

Es que tu eres ese amor, que es la razón de mi vivir

Se que no has estado bien y yo en mi soledad

también lo he sentido, esos vacios que nos da

Pero nadie dijo que, era fácil esto de amarse asi, sin lastimar

Recuerda que ante todo soy, tu mejor amigo amor...

Y que siempre estare cuando quieras hablar

en mi puedes confiar enteramente
porque tu, para mi...
Eres la mejor, la mejor parte de mi
Es que tu eres ese amor, que nunca quiero verse ir

Porque tu eres la mejor, la mejor parte de mi

Es que tu eres ese amor, que es la razón de mi vivir

Tu dame hoy la mejor parte de mi...


[La mejor parte de mi - Juanes]

·Dame luz...


Volverán cada instante y cada lugar. Cada cuidad y su nombre. Cada sombra, cada luz. Y cada secreto escondido encontrarás.


[no todo lo que brilla es oro]


He descubierto que detrás del sol la noche brilla.